#ExcaliburRace

Solo el nombre ya intimida ¿verdad? EXCALIBUR RACE…mi primera experiencia en una carrera de obstáculos. Fueron 5 KM y 2H de nervios, risas, compañerismo, trabajo en equipo que nunca voy a olvidar y es que hacerla por primera vez asusta tanto como atrae.

El secreto fue no pensármelo demasiado. Estábamos en clase de cardiobox cuando los amigos me propusieron apuntarme a la carrera y sin más dije que sí. Sí a probar algo nuevo, sí a romper con la rutina y sí a retarme a mi misma. Es cierto que muchas veces da pereza hacer cambios y salir de nuestra zona de confort;  permanecer en ella nos hace sentir seguros, cómodos y abrazar todo aquello que conocemos y no tememos. Pero cuando cruzamos los límites eliminamos nuestras barreras mentales, vivimos nuevas experiencias y sobre todo crecemos para descubrir habilidades que no creíamos tener.

Escribo y se me pone la piel de gallina al recordar tantas emociones a la vez. ¡Ojalá me estéis leyendo con tanto entusiasmo como con el que escribo!

La Excalibur Race me ha permitido demostrarme que soy más capaz de lo que pienso y que una mentalidad positiva te da la fuerza suficiente para intentarlo y lograrlo. Tener delante los obstáculos y decirme “¡Venga Carol, puedes!”, mirar a mi alrededor y descubrir como sorprendentemente todos nos ayudábamos, me daba todavía más ganas de seguir adelante y de no mirar atrás. Quizás os parezca una comparación poco espartana pero me sentía como en una película donde atrezzo, escenario y música se conjugaban a la perfección para ofrecer la mejor escena. Nos disfrazamos de “ninjas”, hacía un sol espectacular y la carrera tuvo lugar en Pal (Vallnord) que para quien no lo conozca es un paisaje de montaña inigualable.

Pasamos unos 15 obstáculos con pruebas más o menos duras. Tuvimos que escalar por telarañas de diferentes tamaños, colgarnos de barras como si fuéramos monos (que si de normal ya es complicado imaginaos pringados de barro), subirnos por paredes de 2 y 3 metros, hacer equilibrio sobre palos, trasladar garrafas de agua y mover ruedas (¡muy!) pesadas.

¿Lo mejor de todo? la llegada. Ese sentimiento de satisfacción, de haber cumplido el objetivo (e insisto que el objetivo es intentarlo y no necesariamente superar todas las pruebas) y abrazarnos todo el equipo como si hubiéramos culminado el pico más alto de Andorra, no tiene precio.  Y es que todos compartíamos un mismo espíritu, el de divertirnos y dar lo mejor de nosotros mismos para disfrutar al máximo nuestra primera experiencia en una carrera de obstáculos 🙂

Por si me leen, quiero dar las gracias en especial a Nacho por ser el más entusiasta del equipo, a Rosa y a Silvia por su gran energía durante toda la carrera y a Irma y Alexia, dos grandes amigas y consejeras de vida. ¡Muchas gracias amigos!

y ahora algunos de los momentos más especiales…

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Excalibur_Carolina

 

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